Impacto ambiental del agua embotellada: qué dicen los datos y qué puedes hacer

El agua embotellada es la bebida más consumida en España. No es una impresión: es el dato. Y detrás de esa cifra hay una cadena de plástico, camiones y kilómetros que casi nunca aparece en la etiqueta.

Este artículo no va de culpabilizar a nadie por comprar un pack de agua. Va de poner los números encima de la mesa, los de verdad, con fuente y de repasar qué alternativas existen si quieres seguir bebiendo agua (con o sin gas) reduciendo bastante el impacto.

Cuánta agua embotellada bebemos en España

En 2024, el sector envasó 6.800 millones de litros de agua mineral natural, unos 300 millones más que el año anterior. El consumo per cápita se situó en 139 litros por persona y año, casi la mitad (47,7 %) de todo lo que bebemos en volumen. España es el cuarto productor de agua envasada de la Unión Europea.

Traducido a envases: 139 litros equivalen, más o menos, a 93 botellas de litro y medio por persona y año. En un hogar de cuatro personas, unas 370 botellas anuales. Y esa cuenta es solo del agua: no incluye refrescos ni tónicas.

Qué impacto ambiental tiene realmente

Aquí conviene ir con cuidado, porque circulan muchas cifras sin respaldo. La referencia más sólida que tenemos en España es un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) junto con la Universitat Politècnica de Catalunya, publicado en Science of the Total Environment en 2021.

El equipo hizo algo que casi nadie había hecho: combinar un análisis de ciclo de vida (impacto ambiental) con una evaluación de impacto en salud, para comparar tres opciones, agua embotellada, agua del grifo y agua del grifo filtrada, en la ciudad de Barcelona.

El resultado, si toda la población de Barcelona pasara a beber agua embotellada:

          1,43 especies perdidas al año por la producción necesaria.

          83,9 millones de dólares anuales en coste de extracción de materias primas.

          Aproximadamente 1.400 veces más impacto sobre los ecosistemas y 3.500 veces más coste de extracción de recursos que el escenario equivalente con agua del grifo.

Los autores lo resumen sin rodeos: considerando efectos ambientales y de salud a la vez, el agua del grifo es mejor opción que la embotellada. Y añaden un matiz importante: el agua del grifo filtrada es una buena alternativa, porque mejora sabor y olor y reduce la presencia de trihalometanos, siempre que se mantenga bien el filtro.

Un apunte de honestidad: el estudio se centra en Barcelona porque allí había datos sólidos, y la calidad del agua del grifo varía mucho entre municipios. La conclusión no es automáticamente extrapolable a toda España, pero sí marca el orden de magnitud.

¿Y el reciclaje no lo compensa?

Es la objeción más frecuente, y es razonable. España recicla bien comparada con su entorno: en 2025, Ecoembes gestionó el reciclaje de más de 2,2 millones de toneladas de envases domésticos y comerciales, con una tasa global de reciclado del 74,6 % en envases domésticos y del 62 % en el caso concreto del plástico, por encima de los objetivos del Real Decreto 1055/2022.

Son buenas noticias. Pero conviene leerlas con perspectiva:

1.        Reciclar no es gratis. Recoger, transportar, clasificar y reprocesar consume energía. Es mejor que el vertedero, no mejor que no producir el envase.

2.        Ese 62 % deja fuera casi cuatro de cada diez envases de plástico.

3.        Las cifras oficiales están discutidas. Greenpeace España sostiene que la tasa real de reciclado efectivo es sensiblemente inferior a la que reflejan los datos publicados. Lo mencionamos porque el debate existe y conviene conocerlo.

4.        El envase es solo una parte. El embotellado, el almacenamiento y sobre todo el transporte de miles de millones de litros de agua pesan tanto o más que el plástico en sí.

La jerarquía de residuos europea lleva décadas diciendo lo mismo, y sigue siendo el mejor resumen: reducir va antes que reutilizar, y reutilizar va antes que reciclar.

Cuatro formas de reducir el impacto en casa

1. Agua del grifo, sin más

La opción con menor impacto y coste cero. Depende de la calidad y el sabor del agua de tu municipio, que puedes consultar en la web de tu ayuntamiento o de la empresa suministradora.

2. Agua del grifo filtrada

Jarra con filtro o filtro bajo fregadero. Mejora sabor y olor, y según ISGlobal reduce riesgos asociados a subproductos de la desinfección. Requiere cambiar los cartuchos con disciplina: un filtro descuidado es peor que no tenerlo.

3. Garrafas retornables

Reducen envases por litro frente a las botellas pequeñas, aunque siguen implicando transporte y almacenaje en casa.

4. Carbonatar el agua del grifo en casa

Si lo que compras es agua con gas, esta es la vía que más envases elimina: partes del agua que ya llega a tu cocina y le añades el gas tú, en una botella reutilizable que usas durante años. Sin packs, sin transportar litros de agua desde una planta embotelladora, sin contenedor amarillo desbordado los lunes.

Es exactamente el planteamiento de nuestro burbujito: agua del grifo, una botella que se reutiliza y un cilindro de CO₂ que, cuando se vacía, se devuelve y se recarga en lugar de tirarse. El propio cilindro entra en un circuito de retorno, que es justo el segundo escalón de la jerarquía de residuos.

Sobre el sabor: si el agua de tu zona no te convence, combinar filtro y carbonatación suele resolverlo, porque las burbujas también modifican la percepción en boca.

Lo que sí podemos afirmar (y lo que no)

Podemos afirmar, con estudios detrás, que el agua embotellada tiene un impacto ambiental muy superior al del agua del grifo, y que en España consumimos mucha. Podemos afirmar que reciclamos razonablemente bien y que aun así reducir sigue siendo preferible.

Lo que no vamos a decirte es cuántos kilos exactos de CO₂ ahorrarás tú personalmente: eso depende de tu consumo, de tu municipio, de tu mix eléctrico y de la distancia a la embotelladora. Cualquiera que te dé esa cifra sin conocer tu caso está redondeando.

Lo honesto es lo otro: cada litro que no viaja embotellado hasta tu cocina es un litro que no genera envase, ni palé, ni kilómetro. Y eso sí lo controlas tú.

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